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En uno de los lados de esta sala, el visitante puede
encontrar un teatro de sombras chinescas, con sus correspondientes títeres de
varillas, que les permiten a adultos y niños representar escenas en el mismo.
En un teatro de sombras, se utilizan, por parte de actores
que las mueven mediante varillas, siluetas opacas o traslúcidas que llevan
partes perforadas de colores. Estas figuras planas, hábilmente manipuladas por
el titiritero, adquieren vida propia frente al lienzo blanco, gracias al
movimiento
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y a la luz de los focos que hay en su parte posterior.
Existen diversas técnicas de manipulación y construcción.
Las sombras chinescas son, pues, siluetas en cartulina negra que representan
diversas figuras humanas o de animales.
El origen de estos títeres se remonta a los tiempos del
hombre prehistórico, cuando éste hacía sombras con sus manos y su cuerpo
frente al fuego de las cavernas. Hay, asimismo, indicios
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de esta técnica de
representación en las antiguas culturas de Egipto, Grecia, Roma e India.
Actualmente, los títeres de sombras gozan de gran fama en
países de Asia, como Thailandia, Japón, India y China, entre otros muchos.
En el Teatro de Sombras que hay en el Museo del Niño, los
visitantes más pequeños pueden hacer sus propias representaciones, utilizando
para ello las siluetas que hay a su disposición en esta sala o, simplemente,
con sus propias manos.
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