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Varios atriles y expositores en el Museo, dentro de los cuales
hay maniquíes y objetos de la vida cotidiana de los niños, nos
permiten hacernos
una idea de lo que supone la evolución infantil, desde el punto de vista
psicológico, fisiológico y social desde el nacimiento hasta la
adolescencia.
En ese camino, que va desde los 0 meses hasta los 14 años,
hay varios hechos que denotan la conquista que el niño hace de su medio a
través de sus manos, sus pies, su boca, sus ojos y sus oídos, en definitiva,
de sus cinco sentidos. Son las manos, pues, el primer recurso que utiliza el
bebé para entrar en contacto con su entorno, junto con los pies y la sonrisa.
El niño llora, para llamar la atención
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de la madre o para indicar que tiene hambre; sonríe,
cuando reconoce la cara de algún familiar conocido; gatea para desplazarse por
el suelo de la habitación; presiona con sus deditos el
Expresiones infantiles
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sonajero
y lo mueve con fuerza; pone cara de sorpresa y escucha atentamente cuando oye
algún ruido extraño, rompiendo a llorar.
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Desde el punto de vista social, habían dos acontecimientos que marcaban, ayer
más que hoy, la infancia: el bautizo y la primera comunión. En tiempos pasados, el
bautizo se realizaba inmediatamente después del nacimiento, ya que las elevadas
tasas de mortalidad infantil recomendaban a los padres hacerlo cuanto antes para
evitar que el niño muriese en pecado, según sus creencias católicas. La
Primera Comunión coincidía antes con el inicio de la pubertad, considerándose
una ceremonia muy solemne por parte de todas las clases sociales, aunque los
más pobres no podían costearse los gastos que ocasionaban los trajes del niño
o de la niña y la invitación que se hacía a familiares y amigos.
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