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La existencia y vivencias del niño en el hogar, tanto en la aldea como
en la ciudad, quedaba de manifiesto a través de una serie de objetos y muebles
específicos: cunas, tronas, sillitas, mesitas, tacatás, cochecitos de
bebé..., de los que podemos ver una muestra interesante en este museo.
La gente del campo, con menos medios económicos en
bastantes ocasiones que la de la ciudad, utilizaba
el andador como medio para que el niño comenzase a andar, ya que no podía
dedicar tiempo a vigilarlo. En cambio, las madres de la ciudad, menos
atareadas que las del campo, dejaban -por regla
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Grupo
de carricoches en el Museo. (55
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general- que los niños anduviesen a gatas. El andador era de madera,
mientras que la pollera tenía forma de campana y era de mimbre, lo que
permitía al niño mantenerse rígido.
Las cunas eran de varias clases, y en muchas casas se
reutilizaban las de hermanos anteriores o de otros
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vecinos, ya que había
poco dinero para poder comprar una nueva. En el Museo, hay varios tipos de
cunas, datadas entre 1890 y 1970, estando confeccionadas en madera, mimbre y
metal.
Los carricoches para pasear a los bebés estaban reservados a
las clases más adineradas. La gente humilde sacaba al niño a pasear, cuando lo
hacía, en brazos. Los había de todo tipo: con capota de piel de vacuno, con
capota trenzada en mimbre, con asientos de madera forrados en piel o tela, etc.
En este museo se pueden ver varios modelos, fabricados entre 1900 y 1975.
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