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Los modernos edificios escolares no tienen nada que ver con
las antiguas escuelas, pequeños espacios en los que se apiñaba un número
elevado de alumnos, sin las mínimas condiciones de salubridad e higiene. Eran
simples habitaciones de viviendas particulares (en bastantes ocasiones, cuadras
y cámaras), con humedad, ventanas pequeñas y sin aseos, con una simple estufa
de leña –cuando existía- y braserillas individuales que llevaban los
alumnos para calentarse los pies.
En 1910, el conde de Romanones, primer ministro de
Instrucción Pública de nuestro país, relataba que de un total de 25.000 escuelas existentes
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en nuestro país, más de 10.000 se encontraba en locales
alquilados, muchos de ellos colindantes con espacios destinados a otros usos
públicos: cárceles, hospitales, cementerios, mataderos, cuadras, salones de
baile o cafés.
En la historia de las construcciones escolares hay que
destacar tres momentos: 1) Dictadura del General Primo de Rivera (1923-1930),
Segunda República Española (1931-1939) y Pactos de La Moncloa, con el gobierno
democrático de Suárez, en los años ochenta del siglo XX. En todas esas
épocas se desarrollaron grandes programas de construcciones
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escolares a lo largo y ancho de España.
En este museo el visitante puede observar planos,
fotografías y maquetas de algunas de las construcciones escolares más
significativas de nuestra provincia. De todas ellas, destacan los planos que
hizo el arquitecto Ruiz Jareño para la escuela de la plaza de San José, en
Albacete, a finales del XIX, y los relativos a Escuelas Rurales, del arquitecto
Carlos Belmonte, para la Sierra de Yeste; además del edificio del Instituto
número 1, frente al parque de Albacete, obra de 1931.
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